Somos una consultora joven — dos años construyendo software para empresas reales — y todavía no tenemos una lista de clientes con nombre y cifra que enseñarte. Así que, en vez de eso, te contamos los cinco escenarios con los que trabajamos más a menudo: el problema típico, lo que montamos y lo que cambia de verdad. Sin datos inventados.
Producción, stock y pedidos en un único panel en lugar de repartidos entre Excel y grupos de WhatsApp.
La producción se apunta en una hoja de Excel que solo entiende una persona. Los pedidos llegan por WhatsApp, se pierden en el grupo, y nadie sabe qué hay en el taller hasta que alguien va a mirar.
Un ERP a medida con un panel único: órdenes de trabajo digitales, stock en tiempo real y cada paso de producción registrado según avanza, no al final del día.
Un panel en vez de seis hojas sueltas. Cualquiera del equipo ve qué se está fabricando y qué queda, sin llamar a nadie. Cero papel en el taller.
Catálogo, pago y asistente conectados al mismo stock real, disponibles aunque la tienda física esté cerrada.
El catálogo está desactualizado, el proceso de pago tiene demasiados pasos, y fuera de horario nadie contesta las dudas antes de que el cliente se vaya a otro sitio.
Una tienda online con catálogo y pago conectados al stock real, más un asistente que responde dudas y recomienda producto las 24 horas.
Atiende 24/7 sin turnos de guardia. El catálogo se actualiza solo desde un único origen de datos. Las dudas se resuelven en el momento, no al día siguiente.
Facturas, presupuestos y correos repetitivos, generados por IA conectada a tu ERP, CRM y correo.
Facturas, presupuestos y correos que se repiten cada semana con el mismo formato, escritos a mano uno a uno mientras se acumula el resto del trabajo.
Automatización con IA conectada al ERP, al CRM y al correo: genera, rellena y envía lo repetitivo, y avisa cuando algo necesita una decisión humana.
Las tareas repetitivas dejan de ocupar horas cada semana. Cada documento sale con los mismos datos, sin errores de transcripción. El equipo se dedica a lo que sí requiere criterio.
Entradas y salidas registradas con lector de código, con avisos automáticos antes de la rotura de stock.
Nadie sabe con certeza cuánto stock queda hasta que se hace inventario a mano, y para entonces ya se ha vendido algo que en realidad no había.
Control de inventario con lector de código, entradas y salidas registradas en el momento, y avisos automáticos antes de que algo se rompa de stock.
El stock real coincide con el que dice el sistema. Los avisos llegan antes de la rotura, no después. Cada movimiento queda registrado sin teclear nada.
Rutas planificadas, partes de entrega digitales y avisos automáticos al cliente según avanza el reparto.
Las rutas se organizan por costumbre, los partes de entrega se firman en papel, y el cliente llama para preguntar dónde está su pedido.
Planificación de rutas, partes de entrega digitales desde el móvil del conductor y avisos automáticos al cliente según avanza el reparto.
Cada entrega queda registrada sin papel que se pueda perder. El cliente sabe dónde está su pedido sin tener que llamar. Las rutas se deciden con datos, no con costumbre.
Si tu empresa tiene procesos que se repiten cada semana —da igual el sector— probablemente se puedan automatizar. Cuéntanoslo y en la primera llamada te decimos si tiene sentido montar algo. Y si no lo tiene, también te lo decimos.